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Berlín

Berlín

Puerta de Brandenburgo

Junio 32014
Aeropuerto berlin schonefeld

Aeropuerto de Schonefeld

¿Cómo llegar desde el aeropuerto de Schonefeld hasta Berlín?

Airport Express

La forma más rápida de llegar hasta el centro de Berlín es utilizando el Airport Express. Los trenes tienen una frecuencia de 30 minutos y, en apenas media hora, realizan el trayecto entre Schönefeld hasta la estación de trenes Hauptbahnhof.

El tren realiza paradas en varias estaciones a lo largo de su recorrido: Spandau, Zoologischer Garten, Hauptbahnhof, Friedrichstrasse, Alexanderplatz, Ostbahnhof y Karlhorst.

El aeropuerto se encuentra situado en la “zona C” de la ciudad, por lo que podéis comprar un ticket sencillo que cubra las zonas A-B-C o, si pensáis comprar un abono de transporte de uno o varios días para las zonas A-B, podéis utilizarlo comprando también un ticket de extensión para la zona C por 1,40€.

Tren

Se puede llegar desde el aeropuerto hasta el centro de Berlín utilizando los trenes de cercanías (S-Bahn), pero resulta más recomendable utilizar el Airport Express ya que, por el mismo precio, es bastante más rápido.

Autobús

No consideramos el autobús una opción valorable a la hora de desplazarse desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, ya que es más lento que las anteriores opciones y no resulta más barato.

Taxi

El taxi puede ser una opción interesante si viajáis varias personas juntas o con maletas grandes. El trayecto dura unos 35 minutos y el precio suele rondar los 40 euros.

¿Cómo llegar desde el aeropuerto de Tegel hasta Berlín?

Autobús

aeropuerto tegel

Berlín, Aeropuerto Tegel

  El autobús Jet Express Bus TXL realiza el recorrido entre el Aeropuerto de Tegel y Alexanderplatz con salidas cada 10 o 20 minutos desde las 4:50 hasta las 23:00 horas.   El autobús tiene un precio de 2,30€ por trayecto y este tiene una duración de entre 30 y 40 minutos dependiendo de la hora en la que se realice.

   Las líneas 128, 109 y X9 también conectan el Aeropuerto de Tegel con diferentes puntos de la capital.

Taxi

   Cuando viajan varias personas juntas el taxi puede ser una buena elección para no cargar con las maletas. El trayecto desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad tiene una duración de unos 20 minutos y el precio suele ser de entre 20 y 30 euros.

Mi consejo

Free Tours

   El Free Tour de Berlín me parece una opción genial e imprescindible para todos los viajeros que se acerquen a la ciudad para un fin de semana, o una estancia corta, porque en sus casi cinco horas de duración se ven los principales rincones y lugares emblemáticos de Berlín.

   Como indica su nombre el tour es gratuito, los guías piden al final del tour que cada uno valore su trabajo y a razón de ello  pague lo que quiera, y es verdad, cada persona paga lo que quiere y lo mejor de todo es que al final pagas la misma cantidad que si fuera un tour de pago, pero lo pagas con satisfacción y con la sensación de haber pagado un precio justo.
El tour es diario en varios idiomas, en español hay todos los días, pero también inglés, francés, etc. El tour se inicia desde  un lugar emblemático: La plaza de París, donde está la puerta de Brandenburgo, en concreto, desde una  esquina de la plaza donde se encuentra un Starbucks. Creo recordar que había dos  horas distintas de salida a las 11:00 h y a las 14:00 h, siendo la más demandada y numerosa era la de la lengua española, por lo que lo ideal sería informarse el día antes de las horas de salida e intentar estar  tempranito en la plaza pues te van dando números según la llegada y se puede dar el caso de llenarse el cupo y no poder hacer el tour y sinceramente, es muy recomendable.

  Es 100% recomendable y divertido, los guías intentan por todos los medios hacer el tour ameno, respondiendo a todo tipo de preguntas o curiosidad, consiguiendo crear un clima de complicidad con los turistas y en especial con los más jóvenes, que te mantienen durante todo el tour enganchado.

   Al ser un tour muy extenso es recomendable llevar una mochilita con algo de beber y picar, y si es verano nos vendrá bien una gorra y sobre todo llevar un calzado apropiado para andar durante varias horas.

¿Que ver?

La Puerta de Brandenburgo

    La Puerta de Brandenburgo es el gran símbolo de Berlín. Resulta un monumento imponente en el centro de la ciudad pero, aún así, el visitante probablemente pensará que es más pequeña en la realida de lo que parece en las fotografías o la televisión. El monumento mide 11 metros de alto y está situado junto a la zona que antiguamente ocupaba el Muro de Berlín. No queda como algo aislado, sino como un elemento más de la ciudad por el que se puede atravesar tranquilamente bajo sus cinco arcos.

    El monumento fue construído entre 1788 y 1791 por Karl Gotthard Langhans, que se basó en los edificios clásicos de Atenas. La escultura de la cuádriga es un añadido de Johann Gottfried en 1794. En su origen, era la puerta de la ciudad hacia el Este. Después de haber visto pasar bajo sus arcos a las tropas de Napoleón y los desfiles nazis, quedó seriamente dañada tras la II Guerra Mundial. Tras la construcción del Muro de Berlín quedó inaccesible, ya que estaba justo en la tierra de nadie entre el límite del Berlín Este y el Muro. Finalmente, la reunificación de 1989 le dio el carácter de punto de fiesta y reunión que tiene para todos los berlineses.

    Es un buen punto de partida para cualquier visita por el centro de Berlín y está cerca de la mayor parte de lugares de interés de la ciudad. Lo mejor para llegar allí es el tren de cercanías hasta la estación de Unter den Linden o el autobús número 100.

El Reichstag o Parlamento

    En mi opinión es el edificio más interesante de todo Berlín y uno no puede irse de la ciudad sin haber subido a su cúpula. El Reichstag es el Parlamento de Alemania y mantiene sus funciones políticas completamente activas, pese a que se haya convertido en una atracción turística. Está situado a escasos 100 metros de la Puerta de Brandenburgo y junto a lo que era el antiguo Muro; aunque, si bien este monumento quedó en el Berlín Oriental, el Reichstag formó parte de la zona Occidental.

    El edificio fue acabado de construir en 1894 durante el reinado del kaiser Guillermo I por el arquitecto alemán Paul Wallot y juega un importante papel político en la historia de Alemania durante el siglo XX. Durante los primeros años de su construcción, albergó a las fuerzas políticas alemanas y, tras la Primera Guerra Mundial- en noviembre de 1918- fue ocupado por soldados y obreros, lo que llevó a la declaración de la República de Weimar. Posteriormente, con la llegada de los nazis al poder el Parlamento perdió su importancia en la vida pública. El edificio pasó a la historia cuando ardió e febrero de 1933. Se culpó del incendio a un comunista holandés, pero nunca se supo con exactitud quien estaba detrás del mismo. El edificio quedó destruído tras la II Guerra Mundial y, tras muchas deliberaciones sobre si debía ser derribado o reconstruído, se optó por reformarlo en 1956, aunque sin la cúpula original.

    Después de la reunificación, el Reichstag volvió a convertirse en el centro de la política alemana y recuperó su carácter de Parlamento nacional. A esta nueva función política se le unió también una renovación física realizada por el arquitecto británico Norman Foster , que concluyó en 1999, y en la que se le dio la imagen actual con su cúpula de cristal incluída recuerdo de la cúpula del edificio original que desapareció tras la guerra, aunque en un estilo diferente.

    Quien vaya a Berlín no puede irse de la ciudad sin visitar el interior de este edificio. Durante los meses de verano se forma habitualmente una larga cola a la puerta, pero no hay que dejar impresionarse por ella porque suele ir bastante rápida. En realidad no se visita el edificio entero, salvo petición expresa. Normalmente, te suben a un ascensor y te dejan en la cúpula. La verdad es que es lo que más merece la pena. Desde allí, y completamente gratis, se tiene una vista espectacular de todo Berlín y se puede disfrutar de la curiosa cúpula acristalada. Para quien quiera, también puede disfrutar de un café o una buena comida con la puerta de Brandenburgo a sus pies. No hay que perdérselo.

    Para llegar allí, lo mejor es el autobús número 100- que para en la misma puerta- o, en tren, la estación de Unter den Linder.

Unter den Linden

    Unter den Linden es la avenida más popular de Berlín y me atrevería adecir que una de las más bonitas de Europa. En ella, o en sus proximidades, se concentran algunos de los edificios más representativos de la ciudad.

    La avenida- que durante los años del Muro quedó en el Berlín Oriental- parte de la Puerta de Brandenburgo y concluye oficialmente en el puente de Schlössbrücke, aunque se puede decir que su estructura básica contnúa hasta la Alexanderplatz, el centro del antiguo Berlín Este.

    Partiendo desde la Puerta de Brandenburgo hasta Alexanderplatz, se pueden contemplar algunos de los edificios que han hecho mundialmente famoso a este paseo desde el siglo XVIII en que comenzó a desarrollarse como la arteria principal de Berlín.

    Además de las principales embajadas, a lo largo del camino se encuentran construcciones como el Arsenal o Zeughaus, la Ópera, la Universidad- que antes era el palacio del príncipe Heinrich-, la Biblioteca Universitaria, la catedral católica de Santa Eduvigis y la protestante, además de los restos del antiguo Palacio de la Ciudad, que albergó la sede del gobierno de la Alemania Oriental y sobre el que existe un debate abierto acerca de si es mejor conservarlo o demolerlo.

    El paseo se completa en las proximidades de la Alexander Platz con la visita a la emblemática torre de televisión, desde la que se puede ver una sensacional panorámica de la ciudad.

    La verdad es que el recorrido de Unter den Linden es un paseo muy agradable de realizar y que no lleva demasiado tiempo. La verdad es que los edificios merecen la pena y más de uno se dejará buena parte del carrete de fotografías en ellos. Quizá en verano haya demasiados turistas, por la zona, pero merece la pena.

Checkpoint Charlie

    Cuando se cerró la frontera entre ambos sectores en 1961, se permitió únicamente el paso de los sectores aliados al sector soviético a través del punto de control de la calle Friedrichstrasse. Poco tiempo después, el ejército americano instaló en aquel lugar un punto físico de control.

    La misión de los soldados norteamericanos que controlaban el punto fronterizo era controlar e informar sobre la situación en Berlín Este a los militares y turistas occidentales que debían cruzar al otro lado. El paso de turistas occidentales a la zona oriental estaba permitido, si bien su estancia estaba muy vigilada por las autoridades de Alemania del Este con medidas como, por ejemplo, la imposibilidad de encontrarse con más de dos personas de la misma familia durante la visita.

    Tras la Reunificación, el punto de control perdió su razón de ser y fue desmontado y trasladado al Museo Aliado. Sin embargo, en agosto del año 2000 se levantó una copia del mismo en el lugar en el que estaba situado originalmente.

    La verdad es que resulta un monumento curioso de ver. Aparece, como de la nada, en mitad de una calle comercial llena de grandes edificios. Es una pequeña caseta blanca con unos cuantos sacos de tierra frente a ella, una fotografía de un soldado americano y otro soviético y el famoso letrero que dice “Usted está abandonando el sector americano”.

    La verdad es que es una visita que merece la pena. Uno no se puede ir de Berlín sin ver este lugar, por muy pequeñito que sea. Siempre hay bastantes turistas alrededor, pese a que es curioso que se encuentre en mitad del bullicio de la ciudad. Además, quien quiera saber algo más sobre el lugar o el muro, tiene la oportunidad de entrar en el cercano museo.

Para llegar, lo mejor es el metro Kochstrasse.

Resto del Muro

    La mayor parte del Muro de Berlín fue desmantelada en los días y meses siguientes a su caída. Sin embargo, como la gran mayoría de la historia reciente de la ciudad gira alrededor de aquella pared de hormigón, se han conservado fragmentos del Muro en distintos puntos de la ciudad. La mayor parte coinciden con otros monumentos o lugares de interés, aunque otros se han convertido en atracciones por sí mismos.

    Este es el caso del mayor fragmento que queda en pie de lo que fue el antiguo Muro de Berlín. Está situado al norte del centro de la ciudad, en la calle Mühlenstrasse, y tiene 1.316 metros de longitud. La verdad es que, más que el muro en sí, se trata de una pequeña galería de pinturas sobre el hormigón del muro, al más puro estilo de las que se hacían en la parte occidental. En total, hay 106 pinturas en aquel tramo.

    El resto de fragmentos del muro que sobrevivieron a la caída son, en su mayoría, fragmentos insignificantes ubicados junto a puntos representativos. Hay algunos de ellos, por ejemplo, junto al Parlamento, el Centro de Prensa Internacional o en la Zimmerstrasse, cerca del Checkpoint Charlie.

Potsdamer Platz

    Una de las zonas de Berlín con un pasado más rico y, a la vez, de las más volcadas al futuro. En los años 20 y 30 era una de las plazas más transitadas de Europa, ubicada en una zona llena de cafés y comercios. Sin embargo, la II Guerra Mundial acabó con todo esto, arrasó sus edificios y le reservó un destino bastante más cruel en tierra de nadie entre los sectores británico, americano y ruso.

    La construcción del Muro hizo de aquella tierra de nadie un lugar emblemático de la separación del Berlín Occidental y el Oriental. Las ruinas de la guerra se derribaron y quedó un terreno completamente vacío entre los dos muros: el muro entre la zona oriental y occidental y el primer muro dentro de la Alemania del Este.

    Sin embargo, con la caída del Muro, la zona se convirtió en el mayor área urbanizable del centro de una ciudad europea, lo que fue un atractivo demasiado difícil de resistir para los mejores arquitectos del momento.

    Aparecieron así una serie de edificios altos (quizá sea un poco atrevido llamarlos rascacielos), que marcan el nuevo paisaje del Berlín unificado. Todo lo que hay en la zona es completamente nuevo. Entre las construcciones destacan la Torre de Oficinas Sony, la Torre Debis y el Centro Sony, una espectacular plaza cubierta en la que se encuentra el cine panorámico Imax.

    La verdad es que se trata de un lugar interesante para los aficionados a la arquitectura moderna. Aunque quien no tenga especial interés seguro que también disfruta con el constraste de los edificios modernísimos con otras zonas de la ciudad. Queda bastante cerca de la Puerta de Brandenburgo y, para quien quiera ir en transporte público, hay estaciones tanto de metro como de S-Bahn.

    Lo peor, en mi opinión, es que no se ha conservado nada del comercio tradicional y la mayor parte de las tiendas de la zona son franquicias o los típicos centros comerciales y que quizá haya zonas saturadas de construcciones y con poco espacio libre entre edificios tan altos. Aún así, no está de más una visita.

Potsdam

    Potsdam debería ser una visita obligada para todas aquellas personas que viajen a Berlín y dispongan de un poco de tiempo libre. Situada a unos 25 kilómetros de la capital, la actual capital del estado de Brandenburgo presenta una imagen de ciudad pequeña y tradicional que contrasta con la de la cercana capital junto a edificios y zonas señoriales como el sensacional Parque Sanssouci, declarado Patrimonio de la Humanidad.

    La ciudad tuvo su protagonismo en la historia durante los siglos XVIII y XIX cuando fue la residencia de los reyes de Prusia, momento del que datan la mayor parte de las construcciones que la han convertido en un atractivo turístico.

Campo de Concentración Sachsenhausen

Es una excursión dura y al mismo tiempo muy emotiva. A tan solo una hora en tren de la capital alemana podemos visitar gratuitamente el campo de concentración de Sachsenhausen.

El campo fue construido por los nazis en 1936 para confinar o liquidar masivamente a opositores políticos, judíos, gitanos, homosexuales, posteriormente también prisioneros de guerra y finalmente Testigos de Jehová. Aproximadamente unos 30.000 prisioneros de todo tipo fueron asesinados dentro del campo.

Campo de Concentracion de Sachsenhausen

Campo de Concentracion de Sachsenhausen

Llegar a Sachsenhausen, es muy sencillo, simplemente tomar la linea de metro correspondiente que se detenga enOranienburg (al norte) a una hora de Berlín en metro pero sigue siendo Berlín y una vez allí o bien coger un autobus que pasa por la estación de Oranienburg al campo (pasa cada hora), o mejor ir caminando hacia el campo de exterminio que está a unos 20 minutos. Saliendo de la estación a la derecha hasta llegar a un puente por donde pasa el tren por encima, cruzar el puente por debajo y continuar recto. Más adelante se ve una señal para girar a la izquierda.

sachsenhausen-paredon

La entrada es gratuita pero se puede hacer una donación. Además si quieres adquirir un mapa de la zona y una audioguía que te vaya explicando todo lo que te encuentras hay que pagar unos 3€. La verdad es que la audioguía diría que es imprescindible para entender la historia del campo (si sois dos podéis compartir una audioguía ya que poniendo el volumen al máximo se oye como si fuera un altavoz). 60 años después, en la entrada aún está la valla con el ya lamentablemente conocido “Arbeit Macht Frei” (El trabajo te hace libre).

Sachsenhausen, enfermeria

Sachsenhausen, enfermeria

Aquí es donde dormían y vivían en unas condiciones terribles:

En este campo de concentración se llevó a cabo con mano de obra judía una de las falsificaciones monetarias más complicada de la historia la llamada Operación Bernhard. (Muy recomendable ver la película Los falsificadores, Título original: Die Fälscher).

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