Menú de navegación
Soncillo

Soncillo

Albergue Juvenil de Soncillo

  • Autor: admin
  • Fecha de Publicación: 8, May 2015
  • Categoría: ,
  • Dirección: Avda. Alejandro Rodríguez de Valcárcel - C.P.: 09572 - Soncillo (Burgos)

ESCAPADA A SONCILLO

Soncillo se encuentra en la parte norte de la provincia de Burgos, a los pies del puerto del Escudo, formando parte integrante del término municipal más amplio del Valle de Valdebezana.

De forma general, el municipio de Valle de Valdebezana se integra en la zona turística conocida como Las Merindades y pertenece al partido judicial de Villarcayo. Se trata de un lugar bien comunicado, por cuya zona pasan varias carreteras que dan acceso tanto a Cantabria, como al País Vasco o bien a la ciudad de Burgos, a través de las carreteras N-232, la N-623 ó bien la C-6318.

¿Dónde dormir?

Existe un hotelito de tres estrellas que se llama “El Capricho de Clemente”, situado en la misma plaza del pueblo, del cual no os puedo hablar por experiencia, pero la gente del lugar hablan bien de él, en especial de su cocina.

Siempre que hemos hecho una escapada a Soncillo, nos hemos alojado en el Albergue Juvenil de Soncillo, que se encuentra a la salida del pueblo por la N-232 con dirección a Villarcayo, se trata de un Albergue con buenas habitaciones y bastante cómodo, con varias salas comunes donde poder reunirse después de cenar para comentar los avatares del día o planificar la siguiente jornada. Para mi es sin duda la mejor opción, si decides alojarte en Soncillo.

Es justo recordar que se trata de un Albergue y no de un hostal o de un hotel, es decir, a la hora de comer uno debe de ponerse la mesa y luego recogerla. En las habitaciones no hay sábanas ni toallas, las cuales se pueden pedir y llevaría un coste adicional, las habitaciones tienen lo justo para dormir con baño incluido y sin lujos, pero tienes todo lo necesario para estar cómodo y descansar.

¿Que ver?

Esta es la gran pregunta para los que van por primera vez a esta zona de Burgos, pues hay tantas cosas que ver que es imposible hacerlo en una sola escapada, por lo que os propongo varias opciones a cual mejor y que cada uno decida qué hacer o ver.

1º.- Cuevas de Ojo Guareña

El Complejo Cárstico de Ojo Guareña, constituye la mayor red de cavidades conocida en España, y una de las más importantes de Europa y el mundo. El desarrollo actual de galerías, topografiadas por el Grupo Espeleologico Edelweiss, asciende a un total de 110 Km., desarrollándose éstas en seis niveles claramente diferenciados, circulando por el inferior los ríos Guareña y Trema, principales modeladores del Complejo.

Aquí existen actualmente dos cuevas para ver y complementarias ambas entre sí, la primera y más antigua es la Cueva de San Bernabé, antigua forma de absorción del río Guareña, hoy fosilizada, que se encuentra a 60 m de desnivel sobre el actual sumidero del río Guareña. Cueva y sumidero se localizan en un valle ciego conocido como “Circo de San Bernabé”, en el que el río Guareña encontró una zona ampliamente fisurada por la que desde tiempos remotos se convirtió en curso subterráneo, formando así la mayor parte de las galerías del complejo.

La cueva de San Bernabé está acondicionada con una pasarela con rampas que salvan el desnivel, barandilla e iluminación a lo largo de los 400 metros de recorrido, lo que permite que la visita sea cómoda y segura. Un guía acompaña en todo momento al grupo y a través de sus explicaciones nos acerca al conocimiento de una realidad compleja e inaccesible para muchos como es el mundo subterráneo, tanto en su componente natural (geología, litología, hidrología, biología, etc), arqueológico y cultural. Un audiovisual complementa al guía mostrando imágenes de sectores del complejo no visitables  por ser inaccesibles, o extremadamente frágiles.

Desde antiguo la cueva se ha convertido en centro de Ermita San Bernabéactividad cultural y religiosa, como lo demuestra la presencia de la ermita rupestre de “San Tirso y San Bernabé”, donde culmina la visita con la apreciación de pinturas murales de 1705 y 1877 que relatan los milagros y martirios de ambos santos, o donde se celebra la tradicional romería que cada año, por el 6 de junio, congrega a más de 3.000 romeros.

La segunda es Cueva Palomeras,la cual a mi juicio hay que ver sí o sí, pues las más de cuatro horas que dura la visitaCueva Palomeras a la cueva se te hacen muy cortas y amenas, los pequeños y no tan pequeños, se sienten como auténticos espeleólogos.

Me gustaría matizar, que se trata de una cueva viva en la que en época de lluvias o deshielo circula el agua por su interior, por lo que no existen grandes formaciones de estalactitas o estalagmitas ni actuaciones humanas, está completamente salvaje y natural y eso es lo que la hace especial.

2º.- Túnel de la Engaña

El túnel de La Engaña, con su halo de sufrimiento y misterio, constituye por sí mismo un foco de atracción turística, raro es el día en que no hay coches de excursionistas o de curiosos aparcados a ambos lados de este pasadizo fantasma. La horadación de la, durante muchos años, galería ferroviaria más larga de España (6.976 metros) fue una auténtica gesta lograda con medios muy precarios entre 1942 y 1959. Hasta 1945, los trabajos más ingratos recayeron sobre presos republicanos de la dictadura franquista.

Durante la perforación, murieron más de 16 obreros aplastados por lisos que se desprendían del techo o víctimas de la explosión de las pegas de dinamita. Cientos de trabajadores contrajeron la silicosis, enfermedad de la que perecieron muchos de ellos. Las condiciones laborales eran penosas, con turnos de doce horas en los que había que soportar un ruido infernal, un ambiente asfixiante y una humedad perniciosa. Y todo para que el tren nunca atravesara la montaña que costó tantas vidas.

3º.- Puentedey

Puentedey forma parte de un bellísimo paisaje bañado por el río Nela y rodeado por grandes rocas, valles y praderas, antiguamente el río Nela rodeaba el pueblo por su parte derecha, salvando de esta manera el muro rocoso, pero poco a poco el río se fue filtrando por las fisuras existentes, ensanchándolas con el paso del tiempo, hasta formar lo que a día de hoy podemos disfrutar.

Parte de su casco urbano se encuentra sobre el mismo puente como la Casa Palacio de los Porras, la Iglesia de San Pelayo, el potro de herrero y los hornos de pan. Además Puentedey es el lugar ideal para el turismo rural, puesto que en esta bella localidad se pueden practicar diversas actividades como senderismo, piraguas, espeleología, caza, pesca, etc…

Uno de los grandes atractivos de Puentedey es su puente de piedra, el puente esta rodeado por una gran muralla, que pertenece a la Casa Palacio y que se construyo para la defensa de la localidad durante la época de guerras medievales.La casa palacio data del siglo XV y a lo largo de la historia ha ido sufriendo diversas restauraciones en su estructura original.

4º.- Desfiladero de las Palancas

La ruta por el desfiladero de las palancas comienza en el pueblo de Lándraves, en la carretera que une Incinillas y Soncillo por Manzanedo, antes de comenzar este paseo tendremos en cuenta que su realización está limitada a determinadas épocas del año. En temporada de lluvias y deshielo, el paso por los desfiladeros es más peligroso y complicado por el excesivo caudal de agua. Por el contrario, en los meses estivales, el cauce del arroyo de la Serna es inferior. Desde Lándraves cruzamos el río Trifón por un puente. Tomamos la estrecha senda de la izquierda (GR-85), el arroyo que quedará a la izquierda, será nuestro compañero de viaje. Tras unos minutos de suave marcha el camino se encaja en el primer desfiladero. Es un paso complicado cuando el cauce del arroyo está alto y, en ocasiones, es posible que tengamos que retornar. Comenzamos un suave ascenso hasta llegar al segundo desfiladero; en el trayecto disfrutaremos con varios pequeños saltos y rápidos. Llegamos así a la segunda hoz; son casi doscientos metros de largo entre desafiantes paredes verticales de más de cien metros de altura. Por sus escasos cuatro metros de anchura, discurre el cauce del arroyo y el sendero, por el que tendremos que pasar de piedra en piedra. Desde aquí podemos regresar o continuar la marcha a Munilla, núcleo rural que destaca por su original emplazamiento y su peculiar iglesia románica. Para llegar a esta población ascenderemos lentamente hacia la derecha, pasando entre árboles, praderas y explotaciones ganaderas. Regresaremos a Lándraves por el mismo itinerario.

5º.- Salto de agua y Hayedo de las Pisas

Este pequeño recorrido comienza en el Barrio de Abajo de Villabáscones. Descendemos por la carretera, dejando la iglesia a nuestra derecha, para tomar el camino de la izquierda que parte junto a la curva. Este trayecto nos va adentrando en un fresco hayedo. En pocos metros admiraremos el bello espectáculo que nos ofrece el arroyo de las Canales al precipitarse al vacío formando pequeños escalones. Continuamos por el camino principal hasta encontrarnos con el arroyo de la Gándara. Ahora, al remontar el arroyo, el recorrido se hace más divertido ya que sortearemos rocas y ramas antes de llegar a nuestro destino: el inigualable paraje del Salto de Las Pisas.Cascada de las Pisas Podemos regresar, bien por el mismo camino, o bien por otro que asciende y nos conduce hasta la carretera, desde donde nos dirigiremos al aparcamiento. Ambos trayectos coinciden con la señalización del sendero GR-85, marcada en colores rojo y blanco.

6º.- Orbaneja del Castillo

El pueblo se recorre pronto y durante el invierno viven en él muy pocas personas. En ningún momento el visitante puede abstraerse del ruido que provoca la cascada que nace en el mismo centro de la localidad y que es protagonista indiscutible de la estructura urbana. Sus cristalinas aguas brotan en la base de la Cueva del Agua, caverna que se abre en el cantil rocoso que preside el pueblo y que lo divide en dos partes: Villa y Puebla, condicionando por completo la vida de sus gentes. Por esta cueva, que forma parte del interesante complejo kárstico de Orbaneja, tienen su salida natural las aguas subterráneas provenientes de un enorme acuífero situado en el subsuelo del páramo de Bricia. El caudal de esta surgencia, de carácter permanente a lo largo del año, aumenta considerablemente en época de fuertes lluvias y deshielo, de tal manera que el recorrido de las aguas saltando desde los distintos niveles de terraza de toba, formados y recrecidos gracias a ellas, es un espectáculo único e indescriptible, sobre todo en primavera. En la actualidad, la cueva se visita con un guía y se puede caminar un buen trecho dentro de la misma. A pesar de que no lleva agua, se puede escuchar cómo el ruido del agua cercana retumba en las paredes. Antiguamente este caudal sirvió para mover las piedras de unos cinco molinos harineros distribuidos a la vera de la cueva, de los que todavía hoy se conservan restos. Sus aguas se precipitan unos 20 metros hacia el Ebro deshaciéndose en espuma sobre una poza de aguas cristalinas.
En este singular paraje se encuentra uno de los conjuntos de arquitectura popular mejor conservados y con mayor encanto de toda Castilla y León. Las casas son de evidente traza montañesa, como no podía ser de otro modo dada la proximidad geográfica de Cantabria. Las casas no son de mucha altura, pero su aspecto exterior se estiliza con las elegantes solanas de madera que se asoman a las viejas y estrechas calles del pueblo. Tan apiñadas están las casas, que parece que los balcones estuvieran suspendidos en el aire. El pueblo, en permanente cuesta, se ha edificado sobre unas cuantas terrazas estrechas de piedra toba. La abundancia de este material, singulariza la propia arquitectura popular, al ser utilizado profusamente en la edificación. Mientras el primer cuerpo de los edificios está construido en mampostería caliza, buscando un mejor aislamiento de la humedad, los pisos superiores presentan un aspecto más uniforme y cuidado debido a la utilización de la piedra toba, en forma de sillares. La porosidad y ligereza de esta piedra, junto a su facilidad para ser trabajada, la convierten en un material muy apropiado tanto para la construcción de muros como para el relleno de entramados de madera.

La estrechez del valle no deja lugar al terrazgo. Tan sólo algunas pequeñas huertas se sitúan a la vera del Ebro. Tradicionalmente, los campos de cultivo se han localizado en un nivel superior al pueblo. Concretamente en la paramera circundante, único espacio abierto y llano susceptible de ser labrado a pesar de las limitaciones climáticas y edáficas. El lugar, conocido como las eras de Orbaneja del Castillo, cuenta con una serie de chozas de piedra. Estas construcciones, de planta circular o cuadrada, construidas en mampostería caliza y con falsas cubiertas abovedadas, constituyen uno de los más interesantes conjuntos de arquitectura popular de la provincia burgalesa. Servían de granero y lugar de abrigo en el que poder resguardarse, en caso de tormenta. Dentro del núcleo, el espacio de mayor amplitud corresponde a la boca de la Cueva del Agua, por lo que, desde sus orígenes, el manantial ha ocupado en Orbaneja un lugar central y protagonista. Sobre un espigón rocoso, al pie de la fuente, se sitúa una casa fuerte que pudo pertenecer a los marqueses de Aguilar. Otros edificios singulares son la Casa de los Canes y la Casa de los Pobres. La primera recibe este nombre por haber reutilizado canecillos románicos en su decoración. La Casa de los Pobres, antiguo hospital en el siglo XVI, cuenta con soportal de madera y un elegante entramado de piedra toba. En cuanto a su organización interna, es uno de los ejemplos más primitivos de la comarca. Consta de una planta baja con cuadras y la superior con un amplio espacio de cocina sin campana, recocina y estancias de habitación. Desde la original plaza, compartimentada por el cauce del manantial, se puede ascender por un empinado camino hasta alcanzar una cornisa natural desde la que admirar el grandioso paisaje del cañón del Ebro.
Frente al apiñado caserío, la margen derecha del río aparece coronada por un descomunal conjunto de estructuras calcáreas naturales que, desde la lejanía, asemejan ruinas. Es uno de los ejemplos más espectaculares de modelado kárstico dentro del cañón. Efectivamente, el relieve ruiniforme resultante evoca formas fantásticas, que asemejan ruinas, retazos de un que el ha perpetuado en el topónimo del pueblo que de hecho si existió, ya que en la cima de la parte interior del recodo del rio Ebro, mas o menos enfrente del pueblo, hay una amplia explanada donde estaba situado el castillo. Cuando se asciende hacia esa cima por el estrecho sendero, se pueden contemplar partes de la tosca y amplia muralla y en la cima ya solo queda montones de piedra de lo que antaño fuera la fortificación.